Los sueños son para quien no es lo bastante fuerte
para soportar la realidad.
La realidad en cambio, es para aquel que no es lo bastante fuerte
para enfrentar sus sueños...
Slavoj Zizek sobre "Blue Velvet" de David Lynch
viernes, 30 de julio de 2010
Casa de citas 1
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sábado, 10 de julio de 2010
La Mariposa
Ayer fui a la central de la Biblioteca Pública de Vancouver. Es un edificio circular, de arquitectura bastante peculiar ubicado en el downtown. Luego de buscar por varias librerías, estaba seguro que al final encontraría libros en español allí. No me defraudó. Aunque la variedad y cantidad no es espectacular, hay opciones como Carlos Fuentes, Perez-Reverte, Saramago, J.J. Millás, Sergio Ramírez, etc. Lástima que ningún autor guatemalteco, me habría sentido feliz de encontrar alguno. Igual los libros prometen mantenerme entretenido mientras le agarro el mismo gusto a leerlos en inglés.
Pues entre las opciones encontré que también había DVDs, y desde que vi la caja de ésta, supe que me la iba a traer. The Sea Inside (Mar Adentro) con Javier Bardem. Es de esas películas que siendo franco, me ha hecho llorar. Es la historia de Ramón Sampedro, quien luego de un accidente en el mar queda cuadrapléjico y durante 30 años lucha para que le concedan el derecho a la eutanasia (suicidio asistido), o sea, a morir con dignidad.
Y es que no puedo menos que simpatizar con su causa. Solamente quienes sufren algo así conocen lo que es estar en esa situación. Es ese uno de los mayores miedos que enfrentamos: perder nuestra independencia, nuestra capacidad de valernos por nosotros mismos. El tipo estuvo durante treinta años dependiendo de otros, hasta para que le limpiaran el culo. Así de sencillo y tétrico... Qué horror. Espero que la vida no me depare un futuro tan tenebroso. De acuerdo con Google, sólo en Holanda y Bélgica es legal la eutanasia. Mmmm... nos llevan ventaja.
La película es muy linda, me gusta mucho cómo muestra la incansable lucha de una persona por cumplir su deseo, mas allá de los juicios moralistas o prejuicios de otros. Pero lo que más me interesa, es esa figura del espíritu humano, siempre tan inquieto y libre pero encerrado en esa funda, en su cuerpo inerte. ¿Cómo será sentirse prisionero de uno mismo? Tener el espíritu, el alma, la consciencia intacta pero no poder mandar al cuerpo, una prisión de piel.
Había otro caso similar, el de Jean-Dominique Bauby, un editor de la revista Elle en Francia que luego de un derrame queda también paralizado. Este caso era peor, pues solamente se comunicaba por medio de un guiño del ojo izquierdo. Bauby "escribió" el libro "La Escafandra y la Mariposa" construyendo las palabras y frases al guiñar cada vez que le pasaban la letra correcta del alfabeto... Impresionante paciencia y determinación.
Recuerdo que conseguí el libro en Guatemala, y al terminar de leerlo, no pude sino sentir un poco de frustración. A pesar de que anoté algunas frases que me conmovieron, en general mi expectativa era una carga emocional mucho más grande (considerando su situación) que no encontré en ninguna parte.
Finalmente fue en YouTube (The Pervert's Guide to Cinema de Zizek) que vi la semana pasada algo de esa relación tirante entre el espíritu y el cuerpo, y justamente un comentario acerca de dicha relación: De cómo habita en nosotros mismos el Alien, ese monstruo de la película. Cómo nuestra humanidad (alien), controla nuestros cuerpos, nuestra animalidad.
Dice Zizek: Hay un desequilibrio fundamental, una distancia, entre nuestra energía psíquica, denominada "libido" por Freud, esa energía inmortal inagotable que persiste más allá de la vida y de la muerte; y la pobre realidad, finita y mortal, de nuestro cuerpo.
Bueno, yo que se. Suficiente filosofía. Me quedo mejor con la poesía, con esa búsqueda de la belleza: la promesa de la eternidad. De cómo esa fuerza interna, energía psíquica, líbido, alma, espíritu, como queramos llamarle; nos hace escoger, nos hace sentir, nos lleva, nos permite y nos prohibe. Con la libertad y la fragilidad de una mariposa en vuelo, va guiando cada uno de nuestros pasos en este tránsito diario. A veces bien, a veces no tanto.
Lo que me deja pensando, si es que últimamente he sido consciente del vuelo de mi mariposa a través de mis ventanas abiertas...
Mar adentro,
Mar adentro.
y en la ingravidez del fondo,
donde es cumplen los sueños
se juntan dos voluntades
para cumplir un deseo,
tu mirada y mi mirada,
como un eco repitiendo sin palabras
mas adentro,
mas adentro,
hasta el más allá del todo
por la sangre y por los huesos.
Pero me despierto siempre
y siempre quiero estar muerto,
para seguir con mi boca
enredada en tus cabellos.
Pues entre las opciones encontré que también había DVDs, y desde que vi la caja de ésta, supe que me la iba a traer. The Sea Inside (Mar Adentro) con Javier Bardem. Es de esas películas que siendo franco, me ha hecho llorar. Es la historia de Ramón Sampedro, quien luego de un accidente en el mar queda cuadrapléjico y durante 30 años lucha para que le concedan el derecho a la eutanasia (suicidio asistido), o sea, a morir con dignidad.
Y es que no puedo menos que simpatizar con su causa. Solamente quienes sufren algo así conocen lo que es estar en esa situación. Es ese uno de los mayores miedos que enfrentamos: perder nuestra independencia, nuestra capacidad de valernos por nosotros mismos. El tipo estuvo durante treinta años dependiendo de otros, hasta para que le limpiaran el culo. Así de sencillo y tétrico... Qué horror. Espero que la vida no me depare un futuro tan tenebroso. De acuerdo con Google, sólo en Holanda y Bélgica es legal la eutanasia. Mmmm... nos llevan ventaja.
La película es muy linda, me gusta mucho cómo muestra la incansable lucha de una persona por cumplir su deseo, mas allá de los juicios moralistas o prejuicios de otros. Pero lo que más me interesa, es esa figura del espíritu humano, siempre tan inquieto y libre pero encerrado en esa funda, en su cuerpo inerte. ¿Cómo será sentirse prisionero de uno mismo? Tener el espíritu, el alma, la consciencia intacta pero no poder mandar al cuerpo, una prisión de piel.
Había otro caso similar, el de Jean-Dominique Bauby, un editor de la revista Elle en Francia que luego de un derrame queda también paralizado. Este caso era peor, pues solamente se comunicaba por medio de un guiño del ojo izquierdo. Bauby "escribió" el libro "La Escafandra y la Mariposa" construyendo las palabras y frases al guiñar cada vez que le pasaban la letra correcta del alfabeto... Impresionante paciencia y determinación.
Recuerdo que conseguí el libro en Guatemala, y al terminar de leerlo, no pude sino sentir un poco de frustración. A pesar de que anoté algunas frases que me conmovieron, en general mi expectativa era una carga emocional mucho más grande (considerando su situación) que no encontré en ninguna parte.
Finalmente fue en YouTube (The Pervert's Guide to Cinema de Zizek) que vi la semana pasada algo de esa relación tirante entre el espíritu y el cuerpo, y justamente un comentario acerca de dicha relación: De cómo habita en nosotros mismos el Alien, ese monstruo de la película. Cómo nuestra humanidad (alien), controla nuestros cuerpos, nuestra animalidad.
Dice Zizek: Hay un desequilibrio fundamental, una distancia, entre nuestra energía psíquica, denominada "libido" por Freud, esa energía inmortal inagotable que persiste más allá de la vida y de la muerte; y la pobre realidad, finita y mortal, de nuestro cuerpo.
Bueno, yo que se. Suficiente filosofía. Me quedo mejor con la poesía, con esa búsqueda de la belleza: la promesa de la eternidad. De cómo esa fuerza interna, energía psíquica, líbido, alma, espíritu, como queramos llamarle; nos hace escoger, nos hace sentir, nos lleva, nos permite y nos prohibe. Con la libertad y la fragilidad de una mariposa en vuelo, va guiando cada uno de nuestros pasos en este tránsito diario. A veces bien, a veces no tanto.
Lo que me deja pensando, si es que últimamente he sido consciente del vuelo de mi mariposa a través de mis ventanas abiertas...
Mar adentro,
Mar adentro.
y en la ingravidez del fondo,
donde es cumplen los sueños
se juntan dos voluntades
para cumplir un deseo,
tu mirada y mi mirada,
como un eco repitiendo sin palabras
mas adentro,
mas adentro,
hasta el más allá del todo
por la sangre y por los huesos.
Pero me despierto siempre
y siempre quiero estar muerto,
para seguir con mi boca
enredada en tus cabellos.
domingo, 4 de julio de 2010
Bon appetit!
No se me ha ocurrido nada de que escribir ultimamente, asi que para alimentar el primer post de julio, hoy haremos un ejercicio de "Reality Show", el tema será el contenido de mi refri... A quien le parezca un post demasiado trivial, ahora es cuando se puede salir del blog. :)
Bueno, quienes me conocen saben que la cocina nunca ha sido uno de mis fuertes, incluso recibí como 6 clases en la Universidad Popular antes de venirme, previendo que podría ayudar a mis finanzas el hacer mi comida "casera". El resultado? Solo aprendí a picar cebolla (soy un maestro y no me saca las lágrimas), tomate y pimiento. Pero parece que soy algo lento. Nunca me atreví a pasarme a la hornilla a echar los filetes de pescado empanizado al aceite, por ejemplo, o a cocer las tiras de panza. Como dije, estoy resignado a que la cocina no se me dará.
En consecuencia, mi refri nunca ha sido de las que dan orgullo; de esas que uno abre la puerta y está rebosante de verduras, carnes, huevos, fruta, gelatina, bebidas, comida a medio consumir (en contenedores, claro); en fin, que parece una mini sucursal del supermercado. No. Mi refri siempre ha mantenido un bajo perfil: Algunos jugos en tetrabrik, jamón y queso, uvas, peras y manzanas, leche de soya (eso sí bastante) y de vez en cuando, una que otra chela. Lo que se dice una refri de soltero (y huevón y poco imaginativo para la cocina).
Hace dos días me dió hambre a media mañana (ya había pasado el efecto del cereal con leche de soya del desayuno) y al abrirla hasta a mí me dió tristeza: una pera solitaria, un banano y un poco de jugo de arándano. Ah, una rodaja de jamón de pavo. El jamón y una tortilla de harina sacaron la tarea. Dieta a la que siendo sincero estoy acostumbrado; soy muy práctico en ese sentido. Aparte que desde hace unos diez años no tengo estufa en casa, por lo que el horno de microondas y el horno tostador han sido mis mayores aproximaciones al mundo culinario...
Pero me he dado cuenta que he estado comiendo de regular a mal en la calle (mientras que en Guate para el almuerzo compraba comida casera a diario, y preferentemente filete de pechuga de pollo); así que decidí hacer una compra de comida un poco mas formal (en lo posible, considerando mis limitaciones; aunque aquí ya mejoraron, el apartamento "incluye" una hornilla eléctrica, eso si, sin utilizar hasta el momento).
Con toda la disposición y paciencia del caso me fui hoy a expulgar el Walmart y el Canadian Superstore que están a unas diez cuadras de mi casa. Una nueva aventura: Atravesé territorios ignotos, nunca descubiertos y hasta vistos con desconfianza por mi parte. Las carnes, las verduras... Buscando opciones decentes me topé con unas bolsas que traen brócoli, coliflor y zanahoria picada, otras bandejas similares, contenedores con ensalada de macaroni, hasta Chow Mein para microondas! Qué maravilla... Ya tenía varios acompañamientos para el almuerzo. Pero y la porción principal? Mmmm...
No encontré muchas opciones en el Walmart, asi que me moví al Superstore sin saber qué esperar. Después de errar por el área de deli: Eureka..! Una bolsa de 500g de tiras de pechuga. Excelente, lo que estaba buscando. ¿Qué mas habrá? Ajá, una bandeja con mezcla de Sushi (California, Spicy California, Nigiri de salmón y de camarón). A la canasta. Y aquí? Pechuga de pollo rellena de espinaca y ricotta, y unos como burritos rellenos de cangrejo... Adentro! Mas adelante habría de encontrar un "six-pack" de queso cottage con fresa. Mmmm..., véngase con su papá!
Por lo visto el Superstore estaba mejor en cuanto a opciones para solteros... También habían otras opciones congeladas (pescado, pollo, carne, albóndigas) pero la mayoría había que cocinarlas; asi que descartadas. Hasta venden los filetes de pechugas de pollo en bolsa de 2 kilos, a lo mejor a la próxima me anime.
Bueno, al final me pareció que encontré buenas opciones para dejar de salir a comer todos los días y ahorrarme algo de dinero. Habrá que ver cómo le hago para combinarlas (tendré que ponerle un poco de empeño e imaginación, dado mi obvio "analfabetismo"). Mientras tanto, les comparto la vista de una refri mas como debe ser, donde la fruta y la leche de soya al fin encontraron un poco más de compañía...
Ps. Luego de estar escribiendo de comida, se me abrió el apetito. Y qué como de todo eso? Un botecito de queso cottage con fresa. Lástima que no me dí cuenta que las galletas que tengo son saladas, no de soda. Pero al fin la combinación no estuvo mala. Bon appetit!
Bueno, quienes me conocen saben que la cocina nunca ha sido uno de mis fuertes, incluso recibí como 6 clases en la Universidad Popular antes de venirme, previendo que podría ayudar a mis finanzas el hacer mi comida "casera". El resultado? Solo aprendí a picar cebolla (soy un maestro y no me saca las lágrimas), tomate y pimiento. Pero parece que soy algo lento. Nunca me atreví a pasarme a la hornilla a echar los filetes de pescado empanizado al aceite, por ejemplo, o a cocer las tiras de panza. Como dije, estoy resignado a que la cocina no se me dará.
En consecuencia, mi refri nunca ha sido de las que dan orgullo; de esas que uno abre la puerta y está rebosante de verduras, carnes, huevos, fruta, gelatina, bebidas, comida a medio consumir (en contenedores, claro); en fin, que parece una mini sucursal del supermercado. No. Mi refri siempre ha mantenido un bajo perfil: Algunos jugos en tetrabrik, jamón y queso, uvas, peras y manzanas, leche de soya (eso sí bastante) y de vez en cuando, una que otra chela. Lo que se dice una refri de soltero (y huevón y poco imaginativo para la cocina).
Hace dos días me dió hambre a media mañana (ya había pasado el efecto del cereal con leche de soya del desayuno) y al abrirla hasta a mí me dió tristeza: una pera solitaria, un banano y un poco de jugo de arándano. Ah, una rodaja de jamón de pavo. El jamón y una tortilla de harina sacaron la tarea. Dieta a la que siendo sincero estoy acostumbrado; soy muy práctico en ese sentido. Aparte que desde hace unos diez años no tengo estufa en casa, por lo que el horno de microondas y el horno tostador han sido mis mayores aproximaciones al mundo culinario...
Pero me he dado cuenta que he estado comiendo de regular a mal en la calle (mientras que en Guate para el almuerzo compraba comida casera a diario, y preferentemente filete de pechuga de pollo); así que decidí hacer una compra de comida un poco mas formal (en lo posible, considerando mis limitaciones; aunque aquí ya mejoraron, el apartamento "incluye" una hornilla eléctrica, eso si, sin utilizar hasta el momento).
Con toda la disposición y paciencia del caso me fui hoy a expulgar el Walmart y el Canadian Superstore que están a unas diez cuadras de mi casa. Una nueva aventura: Atravesé territorios ignotos, nunca descubiertos y hasta vistos con desconfianza por mi parte. Las carnes, las verduras... Buscando opciones decentes me topé con unas bolsas que traen brócoli, coliflor y zanahoria picada, otras bandejas similares, contenedores con ensalada de macaroni, hasta Chow Mein para microondas! Qué maravilla... Ya tenía varios acompañamientos para el almuerzo. Pero y la porción principal? Mmmm...
No encontré muchas opciones en el Walmart, asi que me moví al Superstore sin saber qué esperar. Después de errar por el área de deli: Eureka..! Una bolsa de 500g de tiras de pechuga. Excelente, lo que estaba buscando. ¿Qué mas habrá? Ajá, una bandeja con mezcla de Sushi (California, Spicy California, Nigiri de salmón y de camarón). A la canasta. Y aquí? Pechuga de pollo rellena de espinaca y ricotta, y unos como burritos rellenos de cangrejo... Adentro! Mas adelante habría de encontrar un "six-pack" de queso cottage con fresa. Mmmm..., véngase con su papá!
Por lo visto el Superstore estaba mejor en cuanto a opciones para solteros... También habían otras opciones congeladas (pescado, pollo, carne, albóndigas) pero la mayoría había que cocinarlas; asi que descartadas. Hasta venden los filetes de pechugas de pollo en bolsa de 2 kilos, a lo mejor a la próxima me anime.
Bueno, al final me pareció que encontré buenas opciones para dejar de salir a comer todos los días y ahorrarme algo de dinero. Habrá que ver cómo le hago para combinarlas (tendré que ponerle un poco de empeño e imaginación, dado mi obvio "analfabetismo"). Mientras tanto, les comparto la vista de una refri mas como debe ser, donde la fruta y la leche de soya al fin encontraron un poco más de compañía...
Ps. Luego de estar escribiendo de comida, se me abrió el apetito. Y qué como de todo eso? Un botecito de queso cottage con fresa. Lástima que no me dí cuenta que las galletas que tengo son saladas, no de soda. Pero al fin la combinación no estuvo mala. Bon appetit!
miércoles, 30 de junio de 2010
El Ciego
Ayer almorcé lasaña. Decidí comer en ese restaurante, Ragazzi Pizza, que queda a dos esquinas de mi casa y que había visto por el internet y cuando salgo a correr. En estos tiempos mundialistas, el partido de medio día termina aquí a las 13:30, así que luego salí para allá.
Lo malo fue la espera. Al pedir mi plato, la señorita amablemente me informa "It will take approximately 15-20 minutes...". Y yo con un hambre! Bueno, a hacerle ganas. Por lo menos la lasaña estará buena porque la cocinarán ahí mismo, no es congelada, recalentada o algo así.
Al final de cuentas, mi almuerzo estuvo muy rico. Todavía me truena la tripa ahora que recuerdo la porción tan generosa (casi que un ladrillo), con los panitos esos triangulares, uno en cada extremo. Deliciosa. Luego de almorzar salí del restaurante y como no tenía ningún plan, me senté a leer mi libro en una banca en la acera, que estaba recibiendo bastante sol y que mira hacia la 22nd Avenue, una calle al sur de mi casa.
Después de un rato no se por qué levanté la mirada y vi un ciego caminando del otro lado de la calle. Me robó la atención de inmediato. Me puse a ver la forma en que manejaba su bastón, moviéndolo alternativamente de un lado a otro mientras avanzaba. En eso se desvió un poco a la izquierda y por un momento pensé que iba a bajar peligrosamente a la calle, pero cabal percibió el bordillo con el bastón. Lo dirigió entonces hacia el otro lado, ahora sintió la grama y finalmente encontró el concreto de la acera para retomar su rumbo.
Mientras, yo me preguntaba: ¿Cómo será eso de estar ciego? De vivir diariamente en un mundo que se guía por imágenes, por luces y sombras, y que uno no es capaz de distinguir... Saber que no está uno "diseñado" para ese mundo... Debe ser tenebroso. O tiniebloso, mejor dicho. Estar en un mundo desconocido, en el que las cosas se perciben muy distintas a como lo percibimos nosotros, la gente "normal".
Pero al final, ¿Qué es lo "normal"? ¿Y no será que somos nosotros los anormales y que el mundo debería percibirse por el tacto, oído y olfato, nada mas? Luego me pregunté si tendría los huevos de vendarme los ojos y salir a la calle durante un día, haciéndola de ciego; tratando de experimentar esa realidad. Un mundo de percepciones distintas, "ver" el mundo de otra forma. Lo haría, pero acompañado. Quien sabe.
O qué tal por lo menos hacerlo en casa? Levantarse, ir al baño (no creo que haya problema para eso, todos sabemos dónde tenemos nuestras cositas...), desayunar, bañarse, cepillarse, vestirse, hacer esas cosas tan básicas que todos hacemos diariamente. Pero sin ver. Debe ser un ejercicio mental respetable.
El ciego llegó cerca de la parada del bus (Ah, a ver cómo hace para reconocerla, pensé) y se paró un poco más adelante. Esperaba que debido a su ceguera, estuviese utilizando otros sentidos que entiendo se maximizan en esa condición (el oído, principalmente, el olfato a lo mejor) para manejarse de manera eficiente. Pero se quedó ahí, parado como a dos metros de donde debería estar.
No aguanté mas. Me levanté, caminé hacia la esquina, crucé la calle y me dirigí a donde estaba.
- Are you waiting for the bus to come?
- Yes, is this the bus stop for the 25 line?
- Yes sir, I am taking it too. I will tell you when it comes. -Mentí.
- Oh, thank you sir!
Me encontré interesado en esta persona, se me presentaba la oportunidad de conocerlo de alguna manera. A lo mejor podría ayudarme a perfilar un personaje para una historia, o algo así. Talvez era solo para espantar mi aburrimiento mental. Pensé entonces que mi ayuda era interesada; esperaba algo a cambio. Mi mamá no estaría orgullosa de mí hoy.
- May I ask you a question, sir?
- Well, sure you can. -Respondió.
- Were you born blind, or was it something that happened afterwards? -Pregunté descaradamente.
Volteó el rostro hacia donde escuchaba mi voz (como si pudiera ver) y respondió, siempre en inglés:
- Me volví ciego cuando tenía veinte años... Ahora tengo cuarenta y dos.
- Y qué le pasó?
- Un accidente...
- Ah, lo siento. Pero, ¿Y cómo es ese cambio? Digo, ¿Su adaptación, fue difícil? -Francamente, me estaba poniendo impertinente.
- Bueno, si. Es muy difícil al principio. Extrañas todo lo que veías antes, la gente, los lugares, los colores, todo. Estás en un mundo nuevo, y tienes que comenzar a confiar en tus otras habilidades, en tu instinto. En los otros sentidos que tienes. Maximizas otras capacidades.
- Claro, entiendo...
- Uno no entiende la capacidad de adaptación que tenemos, hasta que se enfrenta a algo así. El ser humano es una máquina maravillosa, eficiente.
- Pero ¿Sabes qué es algo que sí extraño?
- ...
- El silencio.
- ¿¿El... silencio?? -pregunté extrañado.
- Sí, el silencio. Desde que estoy ciego, no dejo de oír. Oigo cualquier ruido, por minúsculo que sea. Debo poner atención a cualquier cosa, a todas las cosas. Y mi cabeza entonces no para de hablar.
- Qué ironía! -pensé- Creí que extrañaba la luz o algo así.
- Es irónico. Así es.
En eso llega la 25 a la parada. Ni la vi. Me pregunta:
- Is this the bus?
- Yes, this is it! -Respondo sorprendido.
Le tomo el brazo y sube al bus sin problemas, siempre con su bastón de guía.
- Okay, thank you for your help!
Comienzo a caminar de vuelta a casa. Insatisfecho. No pude conseguir mi historia. Porque la verdad es que cuando le pregunté al principio, si estaba esperando bus, sólo me respondió que no. Y a continuación se sacó una cajetilla de cigarros de la bolsa de la camisa mientras yo me alejaba, sin que se me ocurriera otra forma de entablar conversación...
Así que me vine a inventar cualquier diálogo. Y es hasta que lo escribí que me di cuenta. Ese otro ciego, el de la historia, era sólo un reflejo. El mío.
Lo malo fue la espera. Al pedir mi plato, la señorita amablemente me informa "It will take approximately 15-20 minutes...". Y yo con un hambre! Bueno, a hacerle ganas. Por lo menos la lasaña estará buena porque la cocinarán ahí mismo, no es congelada, recalentada o algo así.
Al final de cuentas, mi almuerzo estuvo muy rico. Todavía me truena la tripa ahora que recuerdo la porción tan generosa (casi que un ladrillo), con los panitos esos triangulares, uno en cada extremo. Deliciosa. Luego de almorzar salí del restaurante y como no tenía ningún plan, me senté a leer mi libro en una banca en la acera, que estaba recibiendo bastante sol y que mira hacia la 22nd Avenue, una calle al sur de mi casa.
Después de un rato no se por qué levanté la mirada y vi un ciego caminando del otro lado de la calle. Me robó la atención de inmediato. Me puse a ver la forma en que manejaba su bastón, moviéndolo alternativamente de un lado a otro mientras avanzaba. En eso se desvió un poco a la izquierda y por un momento pensé que iba a bajar peligrosamente a la calle, pero cabal percibió el bordillo con el bastón. Lo dirigió entonces hacia el otro lado, ahora sintió la grama y finalmente encontró el concreto de la acera para retomar su rumbo.
Mientras, yo me preguntaba: ¿Cómo será eso de estar ciego? De vivir diariamente en un mundo que se guía por imágenes, por luces y sombras, y que uno no es capaz de distinguir... Saber que no está uno "diseñado" para ese mundo... Debe ser tenebroso. O tiniebloso, mejor dicho. Estar en un mundo desconocido, en el que las cosas se perciben muy distintas a como lo percibimos nosotros, la gente "normal".
Pero al final, ¿Qué es lo "normal"? ¿Y no será que somos nosotros los anormales y que el mundo debería percibirse por el tacto, oído y olfato, nada mas? Luego me pregunté si tendría los huevos de vendarme los ojos y salir a la calle durante un día, haciéndola de ciego; tratando de experimentar esa realidad. Un mundo de percepciones distintas, "ver" el mundo de otra forma. Lo haría, pero acompañado. Quien sabe.
O qué tal por lo menos hacerlo en casa? Levantarse, ir al baño (no creo que haya problema para eso, todos sabemos dónde tenemos nuestras cositas...), desayunar, bañarse, cepillarse, vestirse, hacer esas cosas tan básicas que todos hacemos diariamente. Pero sin ver. Debe ser un ejercicio mental respetable.
El ciego llegó cerca de la parada del bus (Ah, a ver cómo hace para reconocerla, pensé) y se paró un poco más adelante. Esperaba que debido a su ceguera, estuviese utilizando otros sentidos que entiendo se maximizan en esa condición (el oído, principalmente, el olfato a lo mejor) para manejarse de manera eficiente. Pero se quedó ahí, parado como a dos metros de donde debería estar.
No aguanté mas. Me levanté, caminé hacia la esquina, crucé la calle y me dirigí a donde estaba.
- Are you waiting for the bus to come?
- Yes, is this the bus stop for the 25 line?
- Yes sir, I am taking it too. I will tell you when it comes. -Mentí.
- Oh, thank you sir!
Me encontré interesado en esta persona, se me presentaba la oportunidad de conocerlo de alguna manera. A lo mejor podría ayudarme a perfilar un personaje para una historia, o algo así. Talvez era solo para espantar mi aburrimiento mental. Pensé entonces que mi ayuda era interesada; esperaba algo a cambio. Mi mamá no estaría orgullosa de mí hoy.
- May I ask you a question, sir?
- Well, sure you can. -Respondió.
- Were you born blind, or was it something that happened afterwards? -Pregunté descaradamente.
Volteó el rostro hacia donde escuchaba mi voz (como si pudiera ver) y respondió, siempre en inglés:
- Me volví ciego cuando tenía veinte años... Ahora tengo cuarenta y dos.
- Y qué le pasó?
- Un accidente...
- Ah, lo siento. Pero, ¿Y cómo es ese cambio? Digo, ¿Su adaptación, fue difícil? -Francamente, me estaba poniendo impertinente.
- Bueno, si. Es muy difícil al principio. Extrañas todo lo que veías antes, la gente, los lugares, los colores, todo. Estás en un mundo nuevo, y tienes que comenzar a confiar en tus otras habilidades, en tu instinto. En los otros sentidos que tienes. Maximizas otras capacidades.
- Claro, entiendo...
- Uno no entiende la capacidad de adaptación que tenemos, hasta que se enfrenta a algo así. El ser humano es una máquina maravillosa, eficiente.
- Pero ¿Sabes qué es algo que sí extraño?
- ...
- El silencio.
- ¿¿El... silencio?? -pregunté extrañado.
- Sí, el silencio. Desde que estoy ciego, no dejo de oír. Oigo cualquier ruido, por minúsculo que sea. Debo poner atención a cualquier cosa, a todas las cosas. Y mi cabeza entonces no para de hablar.
- Qué ironía! -pensé- Creí que extrañaba la luz o algo así.
- Es irónico. Así es.
En eso llega la 25 a la parada. Ni la vi. Me pregunta:
- Is this the bus?
- Yes, this is it! -Respondo sorprendido.
Le tomo el brazo y sube al bus sin problemas, siempre con su bastón de guía.
- Okay, thank you for your help!
Comienzo a caminar de vuelta a casa. Insatisfecho. No pude conseguir mi historia. Porque la verdad es que cuando le pregunté al principio, si estaba esperando bus, sólo me respondió que no. Y a continuación se sacó una cajetilla de cigarros de la bolsa de la camisa mientras yo me alejaba, sin que se me ocurriera otra forma de entablar conversación...
Así que me vine a inventar cualquier diálogo. Y es hasta que lo escribí que me di cuenta. Ese otro ciego, el de la historia, era sólo un reflejo. El mío.
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lunes, 28 de junio de 2010
Azul
Hoy leía una columna en elPeriódico; hablaba de una película italiana donde un niño que se queda ciego, cuando otro le pregunta cómo es el color azul, le responde: “El azul es como ir en bicicleta”. ¿Qué te dice esa frase? ¿Cómo la entendés?
Personalmente me encantó, me atrapó. ¿Cómo no llenarte de gozo por esa belleza? Qué maravillosa forma de expresión... Hablando de colores y sus efectos en el ser humano, están esos que nos traen sensaciones, experiencias y percepciones muy queridas. Recuerdos, memoria. Nos permiten conectarnos, ensanchar nuestro ser, enlazar nuestra entidad con la realidad que percibimos. Escucharnos.
Mi favorito es el azul. Siempre lo ha sido, me deja una sensación de tranquilidad, de paz, de sosiego.
Un azul me regala la paz. Es la superficie de un lago en quietud, mientras gozando la infancia me veo sentado en la grama. Esa tarde escucho los sonidos de la naturaleza, el croar de los sapos y el murmullo de los insectos. Ni un alma alrededor. Vacío, nada mas. Una inmensa paz espiritual.
Otro que me da la tranquilidad del cielo despejado mientras ascendemos un volcán. Una vista espectacular, el olor de los pinos, los pajonales. Comienza a sonar la arena bajo los pies, empieza a mezclarse con la tierra conforme se va ganando terreno. Tres horas caminando y todavía faltan otras dos. Inhalar el viento, llenarse de azul. Ese azul que refresca la subida, que amortigua el esfuerzo físico y mental.
Están también los azules de ese otro lago, el lago mágico. Bohemia: Estoy lejos, en la montaña azul... El azul del cielo y el azul del lago, cocidos con un hilo de viento, unidos por los volcanes. Maravillosa vista que compartimos alguna vez, bajando por esa carretera estrecha y sinuosa. Cuando juntos entramos a ese mundo mágico del cariño, de la memoria, con lo que se construye la vida.
Tahures zurdos: Mi boca es azul y mis ojos también son azules. Sosiego. Te apoyo, te tiendo mi mano... Estoy contigo, jamás te haré daño. Búscame cuando quieras, aquí estaré. Afuera todos los miedos, estoy pleno de azul por dentro y no hay nada que pueda contra eso.
Ahora éste azul de una tarde de pereza en casa. Nada por hacer, completa libertad, creatividad letárgica. El cielo se nubla, jugar con el somnoliento fuego interno, casi extinto. Solo brasas. El gato está triste y azul.
En fin, para mi, "El azul es saber que a la vuelta de la esquina, encontraré algo nuevo, siempre!".
Y ahora te pregunto: ¿De qué color es tu memoria?
Si te dijera que en los muros crecen flores azules
Que silenciosamente azul es tu mirada
Cuando se pierde...
Azul, Tahures Zurdos
Personalmente me encantó, me atrapó. ¿Cómo no llenarte de gozo por esa belleza? Qué maravillosa forma de expresión... Hablando de colores y sus efectos en el ser humano, están esos que nos traen sensaciones, experiencias y percepciones muy queridas. Recuerdos, memoria. Nos permiten conectarnos, ensanchar nuestro ser, enlazar nuestra entidad con la realidad que percibimos. Escucharnos.
Mi favorito es el azul. Siempre lo ha sido, me deja una sensación de tranquilidad, de paz, de sosiego.
Un azul me regala la paz. Es la superficie de un lago en quietud, mientras gozando la infancia me veo sentado en la grama. Esa tarde escucho los sonidos de la naturaleza, el croar de los sapos y el murmullo de los insectos. Ni un alma alrededor. Vacío, nada mas. Una inmensa paz espiritual.
Otro que me da la tranquilidad del cielo despejado mientras ascendemos un volcán. Una vista espectacular, el olor de los pinos, los pajonales. Comienza a sonar la arena bajo los pies, empieza a mezclarse con la tierra conforme se va ganando terreno. Tres horas caminando y todavía faltan otras dos. Inhalar el viento, llenarse de azul. Ese azul que refresca la subida, que amortigua el esfuerzo físico y mental.
Están también los azules de ese otro lago, el lago mágico. Bohemia: Estoy lejos, en la montaña azul... El azul del cielo y el azul del lago, cocidos con un hilo de viento, unidos por los volcanes. Maravillosa vista que compartimos alguna vez, bajando por esa carretera estrecha y sinuosa. Cuando juntos entramos a ese mundo mágico del cariño, de la memoria, con lo que se construye la vida.
Tahures zurdos: Mi boca es azul y mis ojos también son azules. Sosiego. Te apoyo, te tiendo mi mano... Estoy contigo, jamás te haré daño. Búscame cuando quieras, aquí estaré. Afuera todos los miedos, estoy pleno de azul por dentro y no hay nada que pueda contra eso.
Ahora éste azul de una tarde de pereza en casa. Nada por hacer, completa libertad, creatividad letárgica. El cielo se nubla, jugar con el somnoliento fuego interno, casi extinto. Solo brasas. El gato está triste y azul.
En fin, para mi, "El azul es saber que a la vuelta de la esquina, encontraré algo nuevo, siempre!".
Y ahora te pregunto: ¿De qué color es tu memoria?
Si te dijera que en los muros crecen flores azules
Que silenciosamente azul es tu mirada
Cuando se pierde...
Azul, Tahures Zurdos
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sábado, 26 de junio de 2010
Primera vez
Hace muy poco que estamos juntos, y la verdad no me había pasado por la mente hacerlo. Fue hasta hoy que me decidí. Es que sentía un abatimiento, algo como una exasperación y no estaba seguro de que hacer. Me sentía muy solo, mi mente no tenía sosiego... Pensé que ella podría ayudarme. Así fue que entonces, la traje a mi cama.
Con delicadeza y con cuidado, la dirigí hacia mi cuarto. Encendí la luz, así me gusta mas... Y como lo esperaba, se portó a las mil maravillas. Sentir su aire caliente, su exhalación. Tan cerca, encima de mí. Lo disfruté, no puedo negarlo. Me devolvió la tranquilidad. No sabía cuánto lo necesitaba, pero su calor me reconfortó mucho hoy. Y claro, quedó invitada a volver.
De hecho, todavía estoy aquí con ella. No se por qué no lo hice antes, pues me sentí muy a gusto. Lástima que tenga que terminar... ni modo, de vuelta al escritorio. Me sentí muy cómodo usando mi laptop en la cama. Música, facebook, email, hasta escribí dos o tres ocurrencias, como ésta. Pero bueno, ya es hora dee cargar la batería.
Con delicadeza y con cuidado, la dirigí hacia mi cuarto. Encendí la luz, así me gusta mas... Y como lo esperaba, se portó a las mil maravillas. Sentir su aire caliente, su exhalación. Tan cerca, encima de mí. Lo disfruté, no puedo negarlo. Me devolvió la tranquilidad. No sabía cuánto lo necesitaba, pero su calor me reconfortó mucho hoy. Y claro, quedó invitada a volver.
De hecho, todavía estoy aquí con ella. No se por qué no lo hice antes, pues me sentí muy a gusto. Lástima que tenga que terminar... ni modo, de vuelta al escritorio. Me sentí muy cómodo usando mi laptop en la cama. Música, facebook, email, hasta escribí dos o tres ocurrencias, como ésta. Pero bueno, ya es hora dee cargar la batería.
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martes, 22 de junio de 2010
El Viaje
Titubeo indeciso. Si comienzo este viaje, no podré volver a ser quien era. ¿Estoy seguro? No, pero igual ahí voy, abro la puerta...
Me dirijo hacia el Este. Solo se que es para ahí. Talvez noreste para ser exactos. Encuentro un bosque, un bosque oscuro. La tierra también es oscura, hasta se diría que negra. Llena de piedras grandes, como las de San Pedro La Laguna. Y el cielo está gris, nublado.
Voy buscando algo. Y hay alguien conmigo. Lo se y lo siento; pero no lo veo. Me dice que escarbe en la tierra húmeda. Obedezco. Comienzo a escarbar con las manos. Al poco tiempo, encuentro una caja de cristal con los bordes dorados. No se ve nada dentro, pero él me dice que la abra, que pruebe.
Tiene razón, adentro hay un polvo resplandeciente. Un polvo brillante en una nube vaporosa. Lo aspiro. No siento nada, no hay ningún efecto. En eso, la molestia... El estómago revuelto, embotado. Me da náusea y comienzo a vomitar. Escupo un líquido rosa, como una gelatina que contiene el mismo polvo brillante.
El líquido va tomando forma, se vuelve una mariposa. Gigante. Instintivamente salto sobre ella y emprendemos el vuelo. Atravesamos el bosque negro, aunque ahora no estoy seguro si es una mariposa y voy volando; o si es una mantarraya y estoy en el mar. No, si estuviera en el mar no podría respirar. Estoy volando.
Mi acompañante me dice que busque, que vea hacia abajo. En el suelo, a mi derecha, está ella. En el suelo, llora sentada sobre sus alas...
Continúa el viaje. Tengo que encontrarla. A la nutria blanca. Sí, debo buscar una nutria blanca. ¿Por qué? Ella me va a decir lo que tengo que hacer. Ya el vuelo es en sí mismo una experiencia liberadora, he alcanzado lugares innatos que no me permitía visitar. La mente me hormiguea.
Mi acompañante me anima a que siga, que llegue a las márgenes del bosque, allá donde está el mar. Lo hago y justo antes de llegar veo un pantano, un pantano con varios troncos tirados, esparcidos a lo ancho del lugar. El cielo sigue gris, amenaza lluvia y hace frío.
Bajamos, aquí es. Allí está ella. Me acerco caminando y sí, es la nutria blanca. Le hablo, le pregunto qué debo hacer. Con una sonrisa, me responde que debo desdoblarme. ¿Desdoblarme? ¿Cómo hago eso? Bueno, lo intento y mi cuerpo se parte, se abre verticalmente como una funda y deja salir un niño! Un niño blanco como la nutria, completamente blanco. Hijo de la luna.
-Preguntále al niño, ¿Qué dice? ¿Qué quiere?- me anima mi acompañante.
El niño me responde. Dice que está bien, gracias. Que llegamos a donde quería y que ya no hay nada que temer. Que lo he cuidado muy bien y me agradece todo. Después de esto, se aleja nadando con la nutria blanca. Mar adentro.
Está saliendo el sol en el horizonte y el día se torna cálido. Una lágrima recorre mi rostro. Es la emoción. La satisfacción del trabajo bien hecho. Sonrío.
Me dirijo hacia el Este. Solo se que es para ahí. Talvez noreste para ser exactos. Encuentro un bosque, un bosque oscuro. La tierra también es oscura, hasta se diría que negra. Llena de piedras grandes, como las de San Pedro La Laguna. Y el cielo está gris, nublado.
Voy buscando algo. Y hay alguien conmigo. Lo se y lo siento; pero no lo veo. Me dice que escarbe en la tierra húmeda. Obedezco. Comienzo a escarbar con las manos. Al poco tiempo, encuentro una caja de cristal con los bordes dorados. No se ve nada dentro, pero él me dice que la abra, que pruebe.
Tiene razón, adentro hay un polvo resplandeciente. Un polvo brillante en una nube vaporosa. Lo aspiro. No siento nada, no hay ningún efecto. En eso, la molestia... El estómago revuelto, embotado. Me da náusea y comienzo a vomitar. Escupo un líquido rosa, como una gelatina que contiene el mismo polvo brillante.
El líquido va tomando forma, se vuelve una mariposa. Gigante. Instintivamente salto sobre ella y emprendemos el vuelo. Atravesamos el bosque negro, aunque ahora no estoy seguro si es una mariposa y voy volando; o si es una mantarraya y estoy en el mar. No, si estuviera en el mar no podría respirar. Estoy volando.
Mi acompañante me dice que busque, que vea hacia abajo. En el suelo, a mi derecha, está ella. En el suelo, llora sentada sobre sus alas...
Continúa el viaje. Tengo que encontrarla. A la nutria blanca. Sí, debo buscar una nutria blanca. ¿Por qué? Ella me va a decir lo que tengo que hacer. Ya el vuelo es en sí mismo una experiencia liberadora, he alcanzado lugares innatos que no me permitía visitar. La mente me hormiguea.
Mi acompañante me anima a que siga, que llegue a las márgenes del bosque, allá donde está el mar. Lo hago y justo antes de llegar veo un pantano, un pantano con varios troncos tirados, esparcidos a lo ancho del lugar. El cielo sigue gris, amenaza lluvia y hace frío.
Bajamos, aquí es. Allí está ella. Me acerco caminando y sí, es la nutria blanca. Le hablo, le pregunto qué debo hacer. Con una sonrisa, me responde que debo desdoblarme. ¿Desdoblarme? ¿Cómo hago eso? Bueno, lo intento y mi cuerpo se parte, se abre verticalmente como una funda y deja salir un niño! Un niño blanco como la nutria, completamente blanco. Hijo de la luna.
-Preguntále al niño, ¿Qué dice? ¿Qué quiere?- me anima mi acompañante.
El niño me responde. Dice que está bien, gracias. Que llegamos a donde quería y que ya no hay nada que temer. Que lo he cuidado muy bien y me agradece todo. Después de esto, se aleja nadando con la nutria blanca. Mar adentro.
Está saliendo el sol en el horizonte y el día se torna cálido. Una lágrima recorre mi rostro. Es la emoción. La satisfacción del trabajo bien hecho. Sonrío.
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